¿Cómo mediamos con la COVID-19?

Introducción.

Sabemos que todas las personas que vivimos o trabajamos, o incluso disfrutamos en un espacio físico o geográfico determinado, somos diferentes (incluso los astronautas en los cohetes, y ahí sí que no queda otra…).

También sabemos que dicho espacio condiciona nuestro estado de ánimo y nuestro comportamiento (ver estrellas desde la playa o haciendo guardia en un parking de noche no es igual).

Y ahora, además, descubrimos hasta qué punto los factores externos, ajenos a nosotros y que no controlamos (la COVID-19), nos cambian la vida, nos limitan y nos empujan a un espacio, unos hábitos y unas rutinas no esperábamos ni teníamos planeado.

Porque, sencilla y complicadamente, se nos han roto todos los esquemas.

Causas del conflicto.

Hay varios elementos que componen el origen del conflicto, que la COVID-19 ha creado en nosotros mismos y en las relaciones con las personas de nuestro entorno (o incluso también con nuestras mascotas…):

  1. Todos hemos tenido que lidiar con un mismo enemigo: el coronavirus.
  2. Todos hemos tenido que adaptarnos a una misma situación: el confinamiento.
  3. Todos hemos tenido que pasar a la acción: esforzarnos en tener una actitud positiva ante las diferencias de los demás, 24 horas al día durante mes y medio.
  4. Todos tenemos que hacer frente a las secuelas del encierro y de la enfermedad: problemas de salud física, depresión, ansiedad, aburrimiento, soledad (por sufrirla o por necesitarla…).
  5. Todos los que han estado trabajando por y para nosotros: trabajar en equipo mejorando el clima laboral por encima de las diferencias personales.

Es esencial aceptar que el cambio ha sido traumático para muchos, y enfadarnos es natural y necesario. Pero desahogarnos atacando a quien tenemos al lado no hará que la situación acabe antes (de hecho, la covid estará mucho tiempo con nosotros), y estaremos perdiendo la oportunidad de conocer bien a esa persona, y gastando una energía que bien direccionada, puede dar ideas creativas para desarrollar nuestras habilidades y capacidades.

Tenemos que empezar a reconocer, como dicen Borissoff y Victor, que:

“el hecho de ser diferente nos lleva a comunicarnos, a hacer frente a nuestros retos y a hallar soluciones creativas para toda clase de problemas”.

“Gestión de conflictos”. Autores: Deborah Borisoff y David A. Victor. Ver Bibliografía al final del artículo.

Al evaluar la naturaleza del conflicto que podamos estar pasando, vemos que tiene un componente particular y distintivo: la forma en que a todos se nos ha alterado la vida, casi de la misma manera, porque hay protocolos iguales para todos. El confinamiento tampoco es el problema, al ser el entorno en el que se desarrollan las relaciones. El problema real es vernos limitados en movilidad, alterar nuestras costumbres y trabajar en exceso y en riesgo por culpa de un agente patógeno que, de momento, no podemos controlar. 

Prevenir el conflicto. 

Por tanto, para descubrir qué es lo que provoca que las relaciones no se desarrollen de la mejor manera, gestionar emociones y encontrar una solución, tenemos que tener en cuenta, según Borisoff y Víctor, los siguientes aspectos:

  1. Los rasgos personales de los participantes y sus relaciones mutuas. Es decir, la manera de ser de cada persona se ve afectada, por ejemplo, por el cambio en protocolos de trabajo y hábitos de convivencia, lo que provoca ansiedad, que eleve la voz y sea autoritario. Debemos entender y aceptar que, si “todo esto me afecta y yo cambio, a la persona con quien me relaciono también”.
  2. La naturaleza y causa del conflicto: debemos tomar conciencia del elemento que ha provocado el cambio en nuestras costumbres: hemos incorporado ritmos y protocolos de obligado cumplimiento y que interfieren con nuestra forma de vida. Así por ejemplo, cuando alguien deje fuera la mantequilla, habrá que descubrir cómo le afecta que no le funcione el programa del teletrabajo y encontrar una solución, antes de echarle la bronca por despistad@.
  3. Esclarecimiento de objetivos. Para evitar el conflicto por el cambio de rutinas, debemos ser responsables y cumplir nuestra parte. Pero dejando que la otra persona pueda expresar cómo se siente y lo que necesita, y así llegar a un acuerdo. Por ejemplo: Ana ha tenido guardia en el hospital y quiere dormir, y Pepe ha ayudado a su hijo con las tareas del cole y quiere una peli. Los dos necesitan descansar: ¿qué tal una cena sencilla para conectar, un beso de buenas noches al hijo, y a la cama?
  4. Examen del clima existente. Nadie está contento con que nos obliguen a unas pautas de conducta, pero tampoco nadie está obligado a llevarlo de la misma manera. El respeto es esencial. La comunicación no verbal aquí es de gran ayuda: el ceño fruncido, los silencios, arrastrar los pies, los viajes a la nevera, el pijama arrugado…Nos relacionamos con quien nos conoce, pero no olvides quererte un poquito.
  5. Determinación del comportamiento a seguir para resolver el conflicto. Tan sencillo como complicado. La empatía es fundamental. Y para quien no la tenga, no pasa nada, puedes practicar la escucha activa: debes valorar cómo está la persona en cuestión, hasta qué punto te afecta y cómo puedes ayudar para aliviar la situación de manera pacífica. Por ejemplo: quizás no sea el mejor momento de reír o llorar, pero nadie puede negar que un vaso de agua sienta bien…

Conclusión. 

Has conseguido con éxito mediar contigo mismo, con tu gente y tu compañero de trabajo. Y has aprendido a disfrutar de las cosas sencillas de cada día, porque:

  • Has descubierto que puedes comunicarte y decir lo que sientes y necesitas sin ofender.
  • Has sabido sacar fuerzas en tu trabajo de experiencias que tenías olvidadas porque eran dolorosas.
  • Has descubierto que tú vales mucho más que todo lo que te decían las relaciones tóxicas.
  • Has aprendido a ser una persona resiliente, asertiva y empática.
  • Has evitado y gestionado un conflicto, sea cual sea la causa, el origen y la intensidad.

Al final, comprendes que el entorno y los elementos influyen, pero tú tienes el poder de decidir cómo reaccionar por cómo le afecta a los demás.

RECUERDA: en Mediación no es tan importante el acuerdo, como la colaboración para encontrar soluciones consensuadas y restaurar, aunque mínimamente, las relaciones.

Bibliografía.

“Gestión de conflictos. Un enfoque de las técnicas de comunicación”. Autores: Deborah Borisoff y David A. Victor. Ediciones Díaz de Santos. 1º edición en España 1991. ISBN: 0131675036 / 8487189873. Descatalogado. Se encuentra en bilbliotecas y 2ª mano.

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