El Mediador. La ayuda que necesitas para resolver tu conflicto.

El Mediador. La ayuda que necesitas.

El Mediador ayuda a las partes a expresar qué ha sucedido, cómo se sienten, qué necesitan y facilita la cooperación entre ellas para encontrar la solución que mejor se adapte a su situación.

Vivimos en un entorno social, económico y medio ambiental de constantes cambios en espacios de tiempo cada vez más cortos y con impactos más profundos. La presión por cómo tenemos que comportarnos es cada vez mayor. Y expresar abiertamente nuestras necesidades es más un conflicto que una forma natural de relacionarnos y de convivir. En este escenario, la figura del mediador parece totalmente contradictoria, fuera de lugar e incluso atemporal.

Sin embargo, es precisamente la flexibilidad del proceso de mediación, su adaptabilidad a prácticamente todo tipo de conflictos y su agilidad, lo que convierte a este modelo como el mejor para resolver las controversias de la sociedad moderna, frente a los modelos tradicionales (modelo judicial, arbitral o de conciliación).

En este nuevo enfoque, el mediador es quien ayuda a superar la barrera de comunicación que bloquea la escucha activa, la asertividad y la empatía necesarias para motivar un cambio de actitud, y de esta manera se pueda identificar el origen del conflicto, dar respuesta a las necesidades y reparar el daño de la manera que mejor se adapte a sus posibilidades.

Garantía jurídica y de servicio.

El Mediador está reconocido en la legislación, cumple los requisitos de capacidad y habilidades sociales, y aplica los principios de actuación que se le exigen para el ejercicio de la profesión.

La figura profesional del Mediador (palabra con la que haremos referencia tanto a la mujer como al hombre que ejercen como mediadores), está recogida en la legislación, concretamente en:

1. la ley 5/2012 de 6 de julio, de Mediación en Asuntos civiles y mercantiles. Concretamente los artículos 7 al 9 del Título II (Principios informadores de la Mediación), y los artículos del 11 al 15 del Título III (Estatuto del Mediador).

2. el RD 980/2013 de 13 de diciembre, por el que se desarrollan determinados aspectos de la ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles. En concreto, como se indica en su artículo primero: “…en relación con la formación y el alcance de la obligación de aseguramiento de la responsabilidad civil de los mediadores, así como la publicidad de los mediadores y de las instituciones de mediación, y el procedimiento simplificado de mediación por medios electrónicos.”

Para que el mediador pueda darte la ayuda que necesitas para resolver tu conflicto, debe tener las habilidades sociales y de comunicación necesarias que le permitan ganarse la confianza de las partes, y se dejen guiar para desbloquear el proceso. Asertividad, empatía y escucha activa son algunas de ellas.

Una cuestión de conceptos.

¿Qué elementos intervienen cuando se produce un cambio negativo en nuestro entorno más cercano, y no podemos controlar los daños en nuestras necesidades y sentimientos?

Los que aquí se enumeran no son los únicos, y por supuesto, siempre hay que adaptarse a cada tipo de conflicto y a las circunstancias de las partes. Pero los siguientes siguen el orden de un proceso de mediación, y pueden dar una orientación de por qué el mediador juega un papel tan trascendental.

Origen del conflicto: el hecho o la acción de otra parte que provoca el cambio negativo y por el que nos sentimos perjudicados.

Conflicto: cuando el origen del conflicto provoca necesidades insatisfechas y lo manifestamos con sentimientos de dolor, enfado, odio o disgusto.

Comunicación. Expresión de lo que nos ha sucedido y de lo que sentimos. En un conflicto negativo, se produce un bloqueo porque estamos en actitud de ataque – defensa.

Mediador. Reconoce tu derecho a expresar tus sentimientos y necesidades. Y de una manera abierta, empática y asertiva te ayuda a conectar con el origen del conflicto y reconciliar necesidades y sentimientos. De esta forma la comunicación fluye desde el lenguaje positivo y se crean las condiciones para la cooperación y el logro de acuerdos.

Reconciliación. Se ha logrado un acuerdo entre las dos partes que restaura el daño y devuelve el equilibrio. Y también hay que recordar que, el hecho de intentarlo desde una voluntad sincera es, de por sí, un acercamiento.

Si quieres realizar cualquier consulta, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

¡Y por supuesto, estaré encantada de ofrecerte la ayuda que necesitas para resolver tu conflicto!

Después de la tormenta llega la calma. Después del conflicto… ¡disfruta la alegría!

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