Gestionar el conflicto para prevenir el riesgo de incumplimiento ambiental

ÍNDICE.

1. Dos preguntas sobre el riesgo de incumplimiento ambiental.

2. Algunas reflexiones previas.

3. La gran pregunta es: ¿qué pinta la Mediación en todo esto?

4. ¡Y por fin llegamos a la Mediación ambiental!

5. En el proceso de Mediación Ambiental…

6. Y el impacto en la empresa, ¿para cuándo…?

7. Referencias.


1. Dos preguntas sobre el riesgo de incumplimiento ambiental.

1. ¿Se puede considerar la falta de acuerdos como un riesgo para el cumplimiento normativo?

En esta línea…

2. ¿Puede ser la Mediación ambiental el recurso para evitar el incumplimiento?

La respuesta a ambas preguntas nace de una sola premisa: la lucha por la supervivencia de la especie. Que en los tiempos actuales se traduce en: la lucha por el poder para controlar los recursos. Lo cual, necesariamente, genera riesgo de incumplimiento ambiental y conflictos ambientales.

Pero claro, actualmente ya no basta con controlar los recursos o la economía. La realidad ha demostrado que la verdadera fuente de poder está en el control de la información y los canales de comunicación. Que según como se haga y con la intención con la que se haga, también genera riesgo de incumplimiento ambiental y conflictos ambientales.

2. Algunas reflexiones previas.

Nuestro actual estilo de vida exige un esfuerzo sobrepasado de los recursos naturales, es decir: el desgaste del suelo, la contaminación de las aguas y el aire, y la pérdida de biodiversidad y biomasa, hechos que no están compensados con una recuperación paralela.

Según como las instituciones legislen y administren y las organizaciones muevan el mercado, la sociedad crecerá en un supuesto estado de bienestar a costa de la pérdida de lo que yo llamo “capital natural”. Así se crean necesidades diferentes que serán más o menos satisfechas en la medida en que los intereses permitan el control de los recursos, para lo cual es primordial el control de la información y de los canales de comunicación. De todo esto, a la sociedad civil y a las personas llega lo que que supuestamente necesitamos, en función de las macroeconomías y sistemas políticos y económicos alrededor de los cuales se articula el actual estado de bienestar al que anteriormente he hecho referencia.

El sacrificio de los entornos naturales afecta necesariamente a las comunidades locales que directamente dependen de ellos, y a partir de aquí se articula todo un sistema paralelo de normas, legislación y acuerdos locales, nacionales e internacionales, que dan como resultado los paraísos fiscales, la economía sumergida, los abusos laborales, los movimientos migratorios, la pérdida de derechos, etc. Y por supuesto, la pérdida de biodiversidad y de calidad de vida, tristemente sustituida en un laboratorio…

En el bando contrario, se empieza a tomar en serio a las organizaciones sociales y medioambientales, la Responsabilidad Social Empresarial y la Diligencia Debida son una realidad, los Objetivos de Desarrollo Sostenible ya son una obligación, los sellos de calidad son el paraíso de algunos mercados y el voluntariado corporativo el lavado de imagen con el que las organizaciones e instituciones quieren recuperar el Poder Social.

Recuperar el poder social…¿por qué?, ¿por qué ahora? Responder a esta pregunta sería entrar en el terreno sociopolítico, algo que está fuera de la intención de este artículo. Pero hay una realidad que ya nadie puede negar:

que la Naturaleza se impone, por la escasez de lo que el ser humano necesita para mantener este estilo de vida, lo cual genera una serie de conflictos que entran en franca contradicción con los intereses empresariales, las necesidades sociales y las obligaciones financieras, legales y administrativas.

3. La gran pregunta es: ¿qué pinta la Mediación en todo esto?

Pues más de lo que pensamos, si tenemos en cuenta que, DADA LA COMPLEJIDAD DE LAS RELACIONES ACTUALES, el sistema judicial no puede absorver la enorme variedad de conflictos y las posibles soluciones (sentencias) al ritmo que necesitan las personas, las familias, las empresas, las instituciones, y el planeta. Ni tampoco puede invertir tanto tiempo tiempo ni recursos personales, materiales, administrativos ni financieros.

Y es que de eso precisamente trata la Mediación: de relaciones, de cambios y de comunicación.

Y concretamente, de las necesidades y carencias, de cambios y evolución, que se producen en el entorno de las personas y los grupos por el uso de los recursos naturales, y por cómo impacta en éstos la legislación, la gestión administrativa, la distribución de los recursos financieros y la actividad de las empresas y organizaciones. Pero es que vamos más allá: porque quienes legislan, administran, distribuyen y gestionan, son las personas.

Y las personas se relacionan a nivel familiar, de amistad, laboral, fraternal y de solidaridad en convivencia con el Medio Natural.

Entonces, ¿por qué se crea el conflicto si tenemos las necesidades satisfechas?

El conflicto tiene su origen en el cambio. Si controlamos los efectos (o los impactos), controlamos el cambio, y es un conflicto positivo. Si no controlamos los efectos, no controlamos el cambio, y el conflicto es negativo. Y aquí es donde nace la Mediación, con el Mediador como guía en el proceso de Mediación. Un recurso social protegido por la legislación y puesto a disposición de las personas, las organizaciones Y EL PLANETA para gestionar conflictos, colaborar en la búsqueda de soluciones, llegar a un acuerdo para reponer el daño si es posible y restaurar relaciones evitando futuras controversias.

4. ¡Y por fin llegamos a la Mediación ambiental!

El Planeta, el entorno natural, ha cambiado negativamente, y sus efectos no pueden controlarse: desertización, inundaciones, pérdida de biomasa, los polos terrestres que se derriten, capa de ozono, enfermedades como la actual Covid-19, etc.

Esto repercute en cómo se plantean los mercados, se gestionan las organizaciones e instituciones y se comunica a través de los medios la información de lo que sucede, lo que condiciona el estilo de vida y los roles que cumple cada individuo en su círculo más cercano y en el entorno más lejano. El resultado es un conflicto donde las necesidades de uno entra en contradicción con las necesidades de otro, porque no se comunica adecuadamente qué ha provocado el cambio, cómo nos ha afectado, cómo se puede reparar y cómo prevenirlo a partir de la experiencia.

Por poner un ejemplo: no basta con informar de que se ha producido una inundación. Es necesario concienciar que la pérdida de biomasa por la falta de bosques provoca inestabilidad al terreno, con el peligro de inundaciones y/o derrumbes, lo que habrá que tenerse en cuenta cuando se apruebe un proyecto de construcción de viviendas. Otra consecuencia sería que la composición del terreno se viera alterada, lo que puede afectar a la calidad y cantidad de la producción agraria. Ambos ejemplos implican intereses divergentes de los distintos grupos de interés que son las partes afectadas, y que de no mediarse puede generar en un conflicto que no dé respuesta a las necesidades de las personas y no se desarrollen medidas para la recuperación ambiental.

5. En el proceso de Mediación ambiental…

…entran en juego diferentes partes interesadas y sin embargo todas se resumen en dos: las personas y el planeta. Por tanto, en Mediación ambiental hablamos de un proceso especial donde se crea un espacio abierto de diálogo y comunicación, porque el origen del riesgo de incumplimiento ambiental está en el conflicto por el deterioro y/o escasez de los recursos, y se trata de llegar a un equilibrio en los intereses en base a las posibilidades de cada parte para satisfacer las necesidades de cada una. Es decir:

en la medida en que se recuperan los recursos del planeta, nuestras necesidades estarán satisfechas, y el conflicto entre las personas, o entre éstas y el planeta, desaparecerá.

El diálogo es más necesario que nunca. Porque no se trata de culpabilizar o victimizar. Sino de equilibrar entre la recuperación del entorno y mantener el estilo de bienestar que caracteriza una sociedad que está despertando y aceptando que su desarrollo es directamente proporcional a una gestión e interacción consciente y responsable con el cuidado ambiental.

6. ¿Y el impacto en la empresa, para cuándo?

Tan sencillo como complicado: gestionando el riesgo, previendo impactos, cumpliendo con las obligaciones y Mediando.

Porque el riesgo real para la organización no está en la competencia, o en la falta de financiación, o en el precio de la gasolina, sino en que no se comuniquen adecuadamente las necesidades y carencias para implantar un sistema de MEJORA CONTINUA que permita evaluar el impacto de su actividad en el entorno natural, con la expectativa de prestar un servicio real a sus clientes, pero sobretodo, contribuir al desarrollo social equilibrado, y al desarrollo económico basado en reponer, reparar y reciclar.

El auténtico riesgo para una organización es perder la oportunidad de mejorar las relaciones con sus GRUPOS DE INTERÉS a través de la Mediación para evitar el incumplimiento normativo en materia medioambiental, y con ello conseguir su objetivo empresarial, contribuir al bienestar social, y participar en justa medida en la recuperación del Planeta.

Recordando las preguntas con las que inicié este artículo: ¿Se puede considerar la falta de acuerdos como un riesgo para el cumplimiento normativo? En esta línea ¿puede ser la Mediación ambiental el recurso para evitar el incumplimiento por la falta de acuerdos?

LA RESPUESTA ES DECIDIDAMENTE .

7. Referencias.

Manifiesto GAP: La Gran Alianza por el Planeta. Sustenta.org

Sí, ya sé que hay mucha tela, que hay muchas formas de verlo y entenderlo, y que me quedo rascando la superficie.

Pero por algún lado hay que empezar…